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Periódico Reforma Sección Cultura 29 de Marzo 2001

Agricultura del Futuro.

Cultivan sin tierra

En Azoteas de grandes ciudades o en sofisticadas estaciones espaciales, las técnicas de hidroponia indican que la verdadera nutrición vegetal depende más del agua que de la tierra.

Por Antimio Cruz.

En pequeños patios, azoteas o incluso interiores de casas y departamentos, al menos dos mil mexicanos cultivan y cosechan actualmente jitomate, cebolla, rábanos, gerberas y rosas, gracias a una técnica cuyos orígenes se han documentado en el mundo desde hace 400 años, pero que sólo en las ultimas cuatro décadas ha probado ser una alternativa contra los problemas alimentarios del mundo: La Hidroponia.

Esta forma de cultivo que sustituye la tierra por soluciones acuosas ricas en nutrientes, a servido a productores mexicanos  para cosechar hasta 216 toneladas de jitomate por hectárea, cuando en suelo normal el mismo cultivo sólo produce 30 toneladas del mismo vegetal. Las cifras documentadas por la presidenta de la Asociación Hidropónica Mexicana A.C., Gloria Samperio, son un ejemplo doméstico de lo que la Agencia Aeroespacial Estadounidense (NASA) pretende hacer en vuelos espaciales de larga duración: El cultivo del jitomate y lechugas frescas fuera de la tierra, a través del sistema llamado CEISS (Controlled Ecological Life Support Sistem).

La hidroponía parecida en ciertos rasgos a los sistemas de cultivo en Chinampas de Tenochtitlán, fue documentada por primera vez en Europa en 1600 por el investigador belga Jan Val Helmont, pero su crecimiento exponencial ocurrió en el siglo veinte gracias a dos hechos centrales: Los experimentos exitosos de los estadounidenses W. F. Geridke y J. R. Travernetti de la universidad de California, que en 1936 obtuvieron la primera cosecha de jitomate prescindiendo absolutamente de la tierra, y la adopción de materiales plásticos que desde los años sesenta liberaron a los cultivadores de construcciones costosas como la "cama de concreto", y permitieron automatizar los sistemas hidropónicos con bombas, relojes de tiempo, tuberías de plástico, válvulas y otros equipos.

Bebidas inteligentes.

En 1860, el profesor Alemán Julius Von Sachs, demostró que las plantas pueden conseguir su crecimiento normal únicamente sumergiendo sus raíces en una solución de agua con sales minerales. Estos experimentos sumaron posteriormente aportaciones de Holanda, Gran Bretaña y Estados Unidos, pero aún no y se considera una investigación en proceso.

La hidroponía doméstica en México y otras partes del mundo utiliza como principales nutrientes de sus semillas, gérmenes y plantas sales de nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S), potasio (K), calcio (Ca), y magnesio (Mg), en cantidades relativamente grandes. Además se han identificado siete elementos requeridos por las plantas en cantidades relativamente pequeñas, como él y hierro (Fe), cloro (Cl), manganeso (Mn), bordó (B), zinc (Zn), cobre (Cu) y molibdeno (Mo).

Los nutrientes minerales se acompañan de una base que otorga a las plantas o líderes según explica Carlos Barajas de la Asociación Hidropónica Mexicana, en el país se utilizan dos tipos de sustratos: los inertes, que no reaccionan con las soluciones nutrientes (grava, arena, Tezontle, Tepojal, rocas artificiales, de vermiculita y perlita y fibras artificiales-lana de roca-), y los orgánicos, que pueden con tribuir en los procesos de alimentación de las plantas (cascarilla de arroz y de Coco).

Azoteas y patios mexicanos.

Del 26 al 28 de abril se llevará a cabo en Toluca el segundo congreso internacional de hidroponia, organizado por la asociación mexicana de esta especialidad y en el que participarán ponentes de la NASA, la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación (FAO); el ministerio de agricultura de Canadá; así como investigadores y funcionarios de Alemania, Chile, España, Holanda y Perú.

En este evento se presentarán algunas de las cifras y datos más recientes de los trabajos de la asociación civil que agrupa 2000 mexicanos, entre los que se encuentran personas que principalmente siembra en sus azoteas, patios y en el interior de sus casas o departamentos. En su mayoría son personas que siembran para autoconsumo y forman parte de grupos tan diversos que incluyen a investigadores, agrónomos, personas de tercera edad, amas de casa, organizaciones religiosas, organizaciones indígenas y personas con problemas neuromusculares.

El común denominador de los miembros de la Asociación Hidropónica mexicana es el hecho de contar con poco espacio y recursos para proyectos agrícolas en grandes extensiones y con grandes costos. Sin embargo, en algunos casos como el de la familia Jiménez Bonet, de Puebla se han sembrado paulatinamente extensiones de tierra mayores, hasta llegar a una hectárea con jitomate.

Aún cuando no hay cifra global del volumen de producción de los miembros del Asociación Hidropónica mexicana, su presidenta señala que en Jalisco se calcula que hay 13 hectáreas de cultivos hidropónicos, además de numerosos espacios cultivados con esta técnica por productores independientes en el estado de México, Michoacán, Puebla y la delegación de Xochimilco en el distrito federal.

Según datos de la misma asociación, en México se pueden sembrar con el sistema hidropónico forraje verde en nueve días: rábano en 28 días; cebolla en tres meses y jitomate en cuatro meses.

Hortalizas espacial.

Actualmente la NASA Center for Education Technologies, así como por Merle H. Jensen, de la universidad de Arizona, explicaron en mayo del 2000 que no sean cultivados jitomates hidropónico se las mismas condiciones de ausencia de gravedad, sin embargo actualmente la NASA debe pagar 50,000 dólares para producir un kilogramo de jitomate en el espacio. El reto es hacer más baratas las ensaladas para los astronautas y transferir el conocimiento de punta al creciente grupo de hombres y mujeres que desean cultivar su propio alimento.